Perfil: Lorena Ermocida

Lorena Ermocida 2011

La Milonga Argentina entrevista Lorena Ermocida

En su niñez empezó la Escuela Nacional de Danzas, de Liniers, pero cuando Lorena Ermocida se recibió de profesora, ya bailaba tango:
Fue algo especial, cuando descubrí el tango me dije: ‘es esto’. Me apasionaba la comunicación con el otro, algo fundamental en el baile, más allá de la técnica que te da la libertad para expresarte”, explica esta gran bailarina, de técnica excelente y piernas maravillosas.

A los 16 años, hizo un curso con Mayoral y Elsa María. Luego otros organizadores, apenas vieron sus condiciones la convocaban para trabajos y castings. Así fue como participó de algunas emisiones de “Grandes Valores del Tango”, en televisión; luego concurrió a la escuela de Gloria y Eduardo; de ahí a las prácticas de Olga Besio y Gustavo Naveira; también a la de Mingo y Ester Pugliese; tomó clases privadas con Antonio Todaro, entre otros grandes  maestros, y se sumergió a diario en las milongas: “Todos me dieron  muchísimo. Todos y cada uno de ellos me aportó algo importante”.
A partir de 1989, Lorena Ermocida no paró más. Los primeros años bailó con su novio de entonces, quien en la actualidad vive y da clases en Barcelona. En el espectáculo “Solo Tango” en 1989 y principios del 90 trabajó con Naveira, Pedro Monteleone, Marcela Durán, Marta Antón… hasta que un día se cruzó con Osvaldo Zotto en la milonga de Canning, quien le dijo: “Vos tenés buenas piernas para bailar. ¿No querés bailar conmigo?”. Y le dijo que no, porque entonces bailaba con su novio.
Hasta que un día los dos se vuelven a encontrar. “La gente nos decía ‘ustedes tienen que bailar juntos’… Evidentemente, había algo especial que nos unía…Lo que pasa es que cuando empezamos a bailar, como solo éramos pareja de baile  todo fue  con mucho respeto, con diálogo, nos fuimos conociendo y  aprendimos a trabajar juntos, y por eso creo que duramos tantos años…”.

Llega el año ’94, Lorena realiza una gira a Canadá, luego es invitada al festival de Stanford, donde  “lo conozco a Copes, y me solicita como asistente”. Tiempo después, realiza una gran gira con Fabián Salas por los Estados Unidos. A su regreso hace temporada en Mar del Plata con el espectáculo de Copes, Gotán.
Solicitada siempre por su técnica, disciplina y talento, aprueba una audición para “Forever Tango”, pero finalmente se integra a “Tangox2”. Dicta cursos en Nueva York y Suiza, y a su regreso, de nuevo se reencuentra con Zotto, y realizan una exhibición en el cumpleaños del Club Almagro. Era fines del año 1996. Ahí nomás sale un viaje a Chile (en enero de 1997) y ya no se separan más.
“Recuerdo que allí dimos clases con mucho respeto el uno por el otro. El era un intuitivo, un talentoso. Yo tenía la capacidad de explicar y desglosar en forma pedagógica lo que tanto él como yo queríamos  transmitir”.

¿Qué los unía como pareja artísticamente?
Creo que los dos teníamos en común un gran sentimiento por el tango. Para ninguno de los dos era algo comercial. Y los dos coincidíamos mucho en que el baile era de a dos, bailar para el otro. Eso era lo primordial. En todos esos años recorrimos el mundo, desde Tokio, Singapur, Australia, España, Italia, recorrimos África, Latinoamérica, muchos lugares…

Osvaldo parecía que bailaba en cámara lenta…
Si. Es muy difícil transmitir mucho haciendo “poco”… ¡Y si es difícil hacerlo lento, imaginate seguirlo!… Lo que pasa es que él respiraba y yo sabía para dónde iba a seguir.

¿Que les dirías a quienes no llegaron a verlo bailar?
Que era un talentoso total, innato. Su único maestro fue Todaro, algunas clases con Mingo y lo que aprendió trabajando con Miguel.  Fue un gran talento que creó su estilo propio. Y su estilo se definió al encontrarnos  juntos.

Claro. Hay un Osvaldo antes y después de vos…
Conmigo se sintió libre. Yo podía expresarme y a la vez seguirlo sin  alterar en nada lo que él quisiera hacer

Osvaldo y vos encajaban perfectamente.
Nos sentíamos así, fue una pareja de mucho amor y empezamos a bailar en enero de 1997, formamos pareja en febrero de 1999 y bailamos hasta mayo de 2008.

¿No hubo exhibición de despedida?
No.  Nos separamos bien porque fue algo muy hablado, muy pensado, y era muy difícil seguir trabajando juntos. No queríamos lastimarnos, y hay que saber retirarse. En lo personal, cada uno tenía diferentes caminos. Yo quería formar una familia, otros objetivos. Las necesidades de vida de cada uno eran distintas…

Se emociona. Son muchos los recuerdos para Lorena…
Luego de la separación, en 2008, ella siguió la gira junto a Julio Iglesias con Juan Manuel Fernández y a fin del mismo año  se dedicó a dar clases por los Estados Unidos. La primera mitad del  año siguiente  acompañó a Copes en el show de la Esquina Carlos Gardel; luego se retiró para encabezar el espectáculo Tango Baile en su gira por Italia,  y en el 2010 recorrió Europa durante varios meses.
En la actualidad, no tiene pareja artística fija, pero realizó junto a  Fabián Peralta losFestivales de Filipinas, Chile, y Buenos Aires; y en lo personal está muy enamorada dePablo, un empresario inmobiliario que nada tiene que ver con el tango. “Siento que Dios me dio otra oportunidad…”, confiesa con recuperada alegría.
Este mes, la bailarina viajará a Florianópolis, donde participará del VIº Congreso do Tango(fue nuestra tapa de agosto de 2010), que organiza Fabiano Silveira. En marzo, participará del “Lady’s”, de Johana Copes.
Durante el año realizará distintas Giras por Europa. Participará junto a Fabián Peralta en el Festival de Corea y como jurado en Torino, por el Campeonato Mundial; más adelante a Australia y ya a mitad de octubre  retornará para quedarse por un tiempo en Buenos Aires.
Su gran pasión es bailar y dar clases: “Tengo varios alumnos del exterior que vienen por dos o tres meses a tomar clases, y eso es importante como docente. Me gusta aportar para que cada persona pueda bailar, ya sea como hobbie o como profesional”, define.
Cuando antes de la despedida, en su casa, junto a su perrita Bonnie, y su pareja, le preguntamos sobre su futuro, nos responde con sencillez y sinceridad, como ella siempre se muestra…
¿Cómo te gustaría encontrarte de aquí a diez años?
Me imagino en pareja con Pablo, con hijos, y en lo laboral, dando clases y viajando todavía.

Crédito: Revista la Milonga Argentina